Fresco del Toro - Arte cretense
martes, septiembre 07, 2010
LAS DOS VOCES : autonomía y vulnerabilidad / EL SUJETO EN LA BIOÉTICA

Hacia una concepción del sujeto de la Ética: Es preciso reinterpretar y abrir las líneas de investigación tradicional mediante la consideración de la vulnerabilidad o fragilidad constitutivas del ser humano. Paul Ricoeur en “Autonomía y vulnerabilidad” afirma que ambos términos, vulnerabilidad y autonomía, lejos de oponerse, se componen entre sí: “la autonomía es la de un ser frágil, vulnerable. Y la fragilidad no sería más que una patología, si no fuera la fragilidad de un ser llamado a ser autónomo, dado que siempre lo es de alguna manera”. A partir de esta reconstrucción crítica de la noción occidental del sí mismo (self, soimême, Selbst), se define la autonomía en primera instancia en términos de poder o capacidad. El “sujeto moral”, pretendidamente universal, al que apela la ética tradicional no es sino un sujeto entendido de modo parcial, un ser humano varón, adulto, que goza de plenas capacidades físicas y psíquicas, libre, propietario (la propiedad en general, tanto en los sistemas precapitalistas como capitalistas, entendida como signo y condición de la libertad), blanco y occidental. Tal es así que , en la ética nicomaquea de Aristóteles, por ejemplo, es agente moral en sentido pleno (capaz de alcanzar la eudemonía, o felicidad, mediante la práctica de la virtud) sólo el ser humano (no dios ni animal), varón (no mujer), adulto (no niño o joven ni anciano), en la plenitud de sus capacidades (no enfermo, ni débil mental, etc.), libre (no esclavo o sometido a algún tipo de servidumbre o constricción económica) y miembro activo (polítes) de una ciudad-estado (no extranjero). Éste es el sujeto que construye el “nosotros” y excluye a los “otros” y, en consecuencia, veda a la mayoría de los seres humanos el rango de agente moral pleno (o la posibilidad de alcanzar tal estatuto). Sin embargo, algunas éticas actuales de la responsabilidad y del cuidado se hacen cargo de estos desafíos y esbozan nuevos caminos. Una de las figuras más notables en el debate ético contemporáneo acerca de la responsabilidad y de la crítica a la noción del sujeto moral propia de las éticas tradicionales es la psicóloga cognitivista norteamericana Carol Gilligan, considerada adalid de una corriente de ética del cuidado de innegable trascendencia en el campo de la Bioética. La obra más conocida de Gilligan, In a Different Voice (Gilligan, 1982). Gilligan explora en un artículo posterior las formas novedosas del sí mismo (self) y la responsabilidad. El empleo del recurso literario:
Gilligan extrae los materiales para su investigación no del trabajo empírico sino del Canto VI de la Eneida, concretamente del episodio del encuentro entre Eneas y el espectro de Dido muerta por su espada, en los lugentes campi infernales (campos del llanto). Sorprendido por el daño irreparable que ha causado involuntariamente a su amada (Funeris heu tibi causa fui? L.VI, 458), Eneas se describe a sí mismo como un hombre obligado por su responsabilidad a cumplir el destino señalado por los dioses. Aún cuando el no la había dejado premeditadamente, "él se describe a sí mismo como un hombre puesto aparte, atado por su responsabilidad a su destino" el episodio del encuentro entre Eneas y el espectro de Dido muerta por su espada, en los lugentes campi infernales. Sorprendido por el daño irreparable que ha causado involuntariamente a su amada (Funeris heu tibi causa fui? L.VI, 458), Eneas se describe a sí mismo como un hombre obligado por su responsabilidad a cumplir el destino señalado por los dioses. Eneas estaba atrapado entre dos imágenes de sí mismo. Como implicado y como inocente; como responsable y lanzado a un lado por su fatalidad. Esto ejemplifica claramente el dilema del cómo pensar acerca del sí mismo (self), "como representar la experiencia de estar a la misma vez separado y conectado a los otros a través de una fábrica de relaciones humanas". La imagen de autonomía individual, entonces, va normalmente asociada a una noción de responsabilidad social concebida como deber u obligación. Sólo el arte del poeta permite atisbar la cara oculta del héroe y de su responsabilidad mediante la aparición del adjetivo infandum, no decible, inexpresable, en dos momentos decisivos del texto: cuando en el banquete que la reina de Cartago le ofrece manifiesta su dificultad para contar la dolorosa historia de la caída de Troya (infandum... dolorem; L.II 3) y cuando la pasión lleva el calificativo de “infandum... amorem” (L. IV, 85). Tal inexpresabilidad revela que estas historias de dolor y de amor han quedado generalmente fuera de las discusiones acerca de la moralidad y del individuo. La perplejidad y las preguntas de Eneas reflejan en su tensión esencial dos maneras de pensar acerca del sí mismo en relación y dos formas de responsabilidad conexas: “Las dos imágenes del sí mismo fijadas por estos dos marcos conceptuales implican dos maneras de pensar acerca de la responsabilidad que son fundamentalmente incompatibles”.
Texto : ¿Quién es el Sujeto de la Bioética?Reflexiones sobre la vulnerabilidad Dra. Alcira B. Bonilla
La Eneida es un extenso poema épico escrito por Virgilio entre los años 29 y 19 a.C. Su tema central es el largo viaje que Eneas, junto a algunos troyanos, realizó desde su ciudad destruida por los griegos hasta las tierras de Italia, donde terminaron por instalarse luego de haber sostenido una guerra violenta contra los pueblos del lugar.La primera aparición de Dido (libro I) es la de una reina orgullosa de su pueblo, capaz de gobernarlo y administrar las leyes, completamente segura de sí misma El libro IV describe el amor de Dido por Eneas, una historia que terminará de manera trágica hacia el final de este canto con el suicidio de la reina. El suicidio de Dido siempre supondrá un reproche, pero curiosamente su acción no es condenada por Virgilio. Dido en las moradas infernales no está con los bienaventurados, aunque hace lo mismo que ellos; y se dedica a lo que más amaba en vida a amar, ahora junto al fiel Siqueo. También en este epílogo Dido sigue considerando ruines y cobardes las razones de Eneas.
No es de extrañar que un personaje de tanta envergadura como Dido tuviera una amplia repercusión en literatura, pintura y música. En el Renacimiento, el hombre se hace centro del universo moral y, por tanto, responsable de sus actos. Así lo testimonia la ópera de H. Purcell Dido and Eneas, obra en que se enfatiza lo humano, minimizando la intervención divina.
FOTOS: Pintura: "Dido preparando su muerte con la espada de Eneas", Andrea Sacchi, (1599- 1661)crátera. 490-480 a.C.Diomedes, sostenido por Atenea, ataca a Eneas que es salvado por Afrodita. Foto: Feminismo.
sábado, septiembre 04, 2010
LA MULTIFACÉTICA ISHTAR

LEYENDA: Ishtar, señora del firmamento, poderosa diosa del amor y de la guerra. Su primer esposo fue su hermano Tammuz. Al morir Tammuz, Ishtar descendió a los infiernos para arrancarle a su hermana, la terrible Ereshkigal, el poder sobre la vida y la muerte. Después de darle instrucciones a su sirviente Papsukal, de ir a rescatarla si no regresaba, Ishtar descendió a la tierra, de las tinieblas Irkalla. Comenzó valiente y desafiante, gritando al portero que abriera la puerta antes de que la echase abajo. Pero en cada una de las siete puertas se la iba despojando de una de sus prendas, y con ellas se iba despojando de su poder, hasta que llegó desnuda e indefensa ante Ereshkigal, que la mató y colgó su cuerpo en un clavo. Con su muerte, todo el mundo comenzó a languidecer. Pero el fiel Papsukal llegó hasta los dioses y les pidió que creasen un ser capaz de entrar en el mundo de los muertos y resucitase a Ishtar con la comida y el agua de la vida. Así es como Ishtar volvió a la vida, pero tenía que pagar el precio: durante seis meses al año, Tammuz debe vivir en el mundo de los muertos. Mientras está allí, Isthar ha de lamentar su pérdida; en primavera, vuelve a salir y todos se llenan de gozo. Esta leyenda es también otra versión para el origen de la llamada "Danza de los siete velos", la cual cuenta que el amor de Ishtar por Tammuz era tan grande que decidió también ir al reino de Ereshkigal. Con pasión y determinación, cruzó los siete vestíbulos del submundo, y en cada uno de ellos era despojada de una de sus pertenencias: un velo o una joya. En esta historia el velo representa lo oculto, las cosas que nosotros ocultamos de los otros y de nosotros mismos. Al dejar el velo, Isthar revela sus verdades, y entonces consigue reunirse con su amor.
La prostitución sagrada en la cultura Babilónica : En su forma de Ishtar, la diosa de la cultura sumeria se convierte en la diosa de la belleza y la sensualidad babilónica, a la que agradaban los actos de amor carnal y que para asegurar su veneración y culto se consagraban vírgenes al servicio del templo, dedicándolas a la prostitución sagrada, es decir a la prostitución selectiva y puntual, cuyo provecho se dedicaba exclusivamente al servicio del templo. El primer escritor que describe el sexo ritual o la prostitución ritual es Heródoto en el siglo V a.J.C. , en sus “Historias” cuando describe el centro religioso de la gran ciudad de Babilonia. Influencias: la Biblia habla de las “abominaciones canaanitas”, en términos de prácticas sexuales ofensivas porque eran efectuadas en honor a dioses locales, pero no habla de la práctica, extendida y confirmada, de la prostitución sagrada en Babilonia en honor a la diosa Ishtar, la misma Astarté o Ashtoret canaanita, sino en términos muy vagos y menos condenatorias que a su contraparte canaanita
- “Era el tiempo de tristeza tras la muerte del dios de la Primavera Tammuz. La hermosa diosa Ishtar, que lo amaba tiernamente, lo siguió hasta las antecámaras de la Eternidad desafiando a los demonios que guardan las puertas del tiempo. Pero en la primera puerta el demonio guardián obligó a Ishtar a entregar sus sandalias, que los hombres sabios dicen que simboliza entregar la voluntad.
- En la segunda puerta la diosa tuvo que dejar sus enjoyados brazaletes de los tobillos, que los hombres sabios dicen que significa entregar el ego.
- En la tercera puerta entregó sus ropas, que supone entregar la propia mente.
- En la cuarta entregó los cuencos dorados que cubrían sus pechos, que es como entregar la actividad sexual.
- Y en la quinta puerta entregó su collar, que supone desprenderse de éxtasis de la Iluminación.
- En la sexta puerta entregó sus pendientes, que significa entregar la magia.
- Y finalmente, en la séptima puerta, entregó su corona de mil pétalos, que es entregar la divinidad. Solamente así, completamente desnuda, pudo entrar Ishtar en la Eternidad y rescatar a su amado. La severa reina de las regiones infernales, Ereskigal, de mala gana permitió que Ishtar fuera rociada con el Agua de la Vida y partiera con Tammuz al reino superior”.


jueves, septiembre 02, 2010
KAREN HORNEY, una pionera de la ruptura con el modelo freudiano

1. La etapa freudiana, que abarca desde 1917 a 1932 y que se desarrolla en Europa, aunque en un trabajo precoz, La técnica de la psicoterapia psicoanalítica (Horney, 1917), empieza a mostrar ciertas disconformidades con el modelo psicoanalítico clásico. En los escritos sobre la psicología femenina también estuvo en contra de las tesis de Freud, Abraham y Deutsch.
2. El despegue del freudismo, que se extiende desde 1932 a 1941, en Estados Unidos. Las principales ideas de esta etapa se encuentran en La personalidad neurótica de nuestro tiempo (Horney, 1937), en donde da a las interacciones del niño con su madre y a las influencias socioculturales un papel central a la hora de explicar el desarrollo humano en cualquiera de sus facetas, dejando de lado el enfoque basado en la teoría pulsional y en el complejo de Edipo.
Más concretamente, para Horney los verdaderos desarrollos neuróticos tendrían las siguientes raíces conflictivas:
1. Dar y recibir afecto.
2. Asuntos alrededor de la autoevaluación y la autoafirmación.
3. Represión de la agresividad u hostilidad básica, que haría emerger la angustia básica, afecto que sería el núcleo de toda neurosis, la cual posee tres rasgos esenciales: la indefensión, la irracionalidad y el carácter de alerta de que algo no va bien dentro de nuestro self.
4. De tal angustia básica se intenta escapar mediante muy variadas defensas caracterológicas, entre las que destacan las racionalizaciones, las negaciones, las narcotizaciones (drogas, viajes, trabajo, compras), los escapes, las inhibiciones, los eclipsamientos parciales del conflicto, el aislamiento social, las idealizaciones de sí mismo y las exoactuaciones o actings-out.