Fresco del Toro - Arte cretense

jueves, junio 30, 2011

LA 1ª MUJER... por E.G.K.

LA PRIMERA MUJER.... 

“M

entira, la primera mujer no fue Eva la primera mujer fue Lilit. ¿Que son delirios fantasías, macanas mías para comerte mejor, alucinaciones inducidas por el alcohol, los alcaloides, el kawa-kawa y otras narcomanías? Pero che, qué poca confianza (...) Mientras tanto dejá que te cuente un cuento:
 Lilit fue  creada del mismo moco que Adán, cuando éste vio que todos los seres vivientes tenían su pareja y se quejó de soledad. El Que Te Dije, resolvió darle a Adán una esposa, e hizo a Lilit con inmundicias, heces, bazofias, residuos, sedimentos y escombros de la Creación, cosa de no contaminar el Edén, liberándolo de sobrantes fétidos, ponzoñosos y para colmo inútiles. A pesar de eso, (o quizás por eso) Lilit resultó una bellísima demonia. Lindas las encías, lindo el duodeno, lindas las glándulas sinoviales y las otras, lindas las cavidades glenoideas, lindo el hipogastrio, lindas las caries, lindo el huesito dulce, lindo todo, toda ella lindísima. Eso sí, tenía un gran defecto que podía ser una gran virtud, o un defecto virtuoso, como vos quieras: era mujer. Y cuando vio que Adán medía diez centímetros más que ella, que tenía unos bíceps mucho más desarrollados, que ostentaba en el pecho unos pelitos de los que ella carecía y que más abajo lucía otros curiosos atributos que ella buscó en vano en su propio cuerpo, empezó a sentir que le crecía por adentro algo así como un moho verde viscoso y pestilente. Dicho de otro modo: reconoció las cualidades viriles de Adán y las deseó para sí, sin ninguna esperanza de alcanzarlas. Y concebió, consecuente e inconscientemente, la intención de destruirlas. Si eso no es envidia en el sentido psicoanalítico, andá y convocá al fantasma de Freud, qué tanto.

La cuestión es que Lilit empezó a desear, probablemente sin darse cuenta, que Adán fuera petiso, esmirriado, lampiño y bueno, en fin. Por lo cual hizo todo lo posible para hacerle la vida imposible. Empezó a no coincidir con él en nada. En política por ejemplo. Adán creía en el verticalismo y pensaba que El Que Te Dije tenía todas las soluciones para los problemas del Paraíso. Lilit en cambio prefería ciertos partidos apotrópeos nada ortodoxos. Esto ya era fuente de irascibles discusiones. Pero había mucho más. El Numeri Rabba, midrash sobre los Números, del siglo XII, trae una serie de chismes


sobre sus desavenencias conyugales. Íntimas. Parece que Lilit trataba a Adán como una auténtica precursora del feminismo
Vivía gritándole frases como: “¡Soy tu igual, canejo!”. 

Para colmo, Adán no había leído el Kamasutra; negligencia de él porque, aunque el Kamasutra no había sido escrito aun, estaba como quien dice “en el aire”. El primer hombre era poco imaginativo, y Lilit se consideraba con legítimo y absoluto derecho a protestar: “¿Por qué yo siempre abajo y vos siempre arriba?” Bueno, el asunto es que un día, o tal vez una noche en que ella quiso el lugar de arriba, él como que se fastidió y trató de obligarla a ocupar el lugar de abajo, por la fuerza. 
Entones, ella de bronca, pronunció en voz alta el mágico y secreto nombre de El Que Te Dije, cosa que como sabrás trae consecuencias terribles e imprevisibles. Ni bien soltó el nombrecito... ¡zas, desapareció por los aires! Lo último que Adán vió de ella fueron las plantas de los pies bastante percudidas. Si no me querés creer , andá y convocá al fantasma del Dr. Scholl, que sabía donde pisaba.

Adán, ofendidísimo en su más o menosculinidad, pidió audiencia a El Que Te Dije y le contó el asunto. De inmediato El Que Te Dije envió a los ángeles Senoy, Sansenoy y Semangelof a buscar a la rebelde, con órdenes de traerla  de vuelta a casa, derechito. Los muchachos alados alígeros la encontraron muy paqueta, muy oronda y desempeñando el oficio más antiguo del mundo a orillas del Mar Rojo.
No hubo modo de convencerla, Lilit se negó a regresar.
Encontraba al matrimonio monogámico muy aburrido y a su nueva profesión muy divertida; ahora podía estar arriba si quería. O abajo, al costado.




Además era realmente una venganza, porque podía anular, aniquilar emascular a cuanto ángel o demonio del sexo opuesto se le acercara, apaciguando así, de a cachitos, su insaciable resentimiento. Si querés convencerte andá y convocá al fantasma de Friné, al de Ninón de Lenclos, al de Margarita de Borgoña y al de tantas otras que me hubiera gustado conocer, te juro.
Como Adán seguía quejándose de su soledad y se miraba la mano pensando que podía usarla no sólo para cortar flores y frutas, El Que Te Dije no tuvo más remedio que inventar a Eva. Prescindió de las basuritas, pera evitar no la polución sino la repetición del error cometido con Lilit. Pero si vos te tragaste la historia de la costilla sos un bobo, un botarate, un bochorno, un boje, un boleado, un bolonio, un bo, bah.

Verás bo: Adán tenía cola. Una cola que podríamos llamar, me parece, darwiniana. Una cola científica. No era de crines, no era de escamas, no era de plumas. Era de púas y formaba parte integrante de su cuerpo. Le servía para lucirse en los desfiles el 29 de abril, Día del Animal, porque representaba lo mismo que la melena para el león, que las rayas para el tigre, que los colmillos para el elefante, que la astucia para el zorro, que el canto para la cigarra y que el laburo para la pobre proletaria hormiga. Le servía también para colgarse de las ramas y pasarse así, suspendido, aletargado, largas siestas soporíferas. 
         Una vez, cuando Adán dormía la siesta pero no pendiendo de un árbol y dejándose acunar por el viento como una liana sino extendido en la arenita tibia, El Que Te Dije aprovechó la ocasión. Le cortó la cola y con ella hizo a Eva. Los datos fehacientes están en el génesis Rabba, midrash sobre el Génesis recopilado en el Siglo V. No hace falta que convoqués fantasmas para que esto entre en tu cabeza de bobo, botarate, bochorno, boje, boleado, bolonio, bo, bah.¡Bah, basta! Basta que consultes un libro de Robert Graves Raphael Patai titulado Los mitos Hebreos, del que saqué muchos elementos de este cuento verídico.

El asunto es que Adán se quedó con coxis pero sin cola. Cuando despertó sintió la ausencia de ésta y por un momento se sintió  ofendido, humillado, vejado. Pero enseguida vio un animal precioso y pluriparlante que dijo llamarse Eva, a quien El Que Te Dije le había trenzado el pelo y adornado como una novia, con veinticuatro joyas y todo. Fue amor aprimera vista, coup de foudre, flechazo, deslumbramiento.

Y para darte cuenta no hace falta que te sigas adentrando en las elucubraciones de Graves Patai, es suficiente con que te deleites en la magna obra de Corín Tellado. 
Pero El Que Te Dije no había previsto un detalle esencial: Eva –como Lilit- era mujer. También –como Lilit- descubrió el fálico poderío de Adán. También –como Lilit- empezó a sentir que le crecía por adentro algo así como un moho verde, viscoso, pestilente. También –como Lilit- decidió aniquilar a Adán. La cuestión no era de fondo sino de forma. Procesal que le dicen.
Enterada por la serpiente del fracaso de su antecesora, Eva optó por métodos menos contundentes, más solapados. Se fingió dulce, dócil, débil, delicada, doliente, deferente, devota, deliberadamente deliciosa. En otras palabras: dejó de lado el feminismo a ultranza y utilizó la feminidad burguesa, victoriana, culinaria. 
Fue así cómo preparó aquella célebre compota de manzanas que no sólo les produjo a ambos una viaraza crítica, según Voltaire, 
sino que además condujo a un hecho histórico – político -social trascendental:

 la Caída.




¡Todo por envidia, envidia de la mujer al hombre, envidia al pene, fijate vos! ¿Qué? ¿Tampoco me querés creer? Entonces no convoques fantasmas ni leas libros de ninguna clase. Casate nomás, con eso basta.

TRIFÓN Y SISEBUTA:  PEQUEÑAS DELICIAS DE LA VIDA CONYUGAL



Eduardo Gudiño Kieffer: LILIT,  Nombres de Mujer, Emecé, 1988.

domingo, mayo 29, 2011

Memoria e historia en nuestra historia reciente


“Habitamos físicamente un espacio, pero sentimentalmente, habitamos una memoria.” 
JOSE SARAMAGO. 




“El sentido de las conmemoraciones corre el riesgo de perderse si un conocimiento culto no lo substituye con rigor y piedad. Es preciso que en lo sucesivo la Historia tome el relevo de la memoria.” ALAIN PROST

   Historia y Memoria son dos registros diferentes, dos tácticas disímiles de apropiación del pasado. Ya Halbwachs decía que “la historia comienza cuando acaba la tradición” . Si entendemos la tradición en el sentido en que Ricoeur entiende a la memoria, como esas narraciones producto de la necesidad humana de pertenecer a un grupo que lo contenga y que muchas veces se disparan como resultado de un trauma o de una crisis de identidad; sin dudas la frase de Halbwachs es de una muy pertinente actualidad. De allí, como bien sostiene Hobsbawn, que los criterios de la historia como ciencia o disciplina  entren en franca contradicción con los criterios y las lógicas que rigen a la memoria y, sobre todo, a sus políticas: sus usos. Usos tanto del olvido como de la memoria , que son contracaras de un mismo e indivisible fenómeno.
¿Cómo lograr armonía entre la función social que cumple la memoria y las exigencias y pruritos profesionales sobre los que se edifica el estudio de la historia?
Los análisis sobre relación establecida entre memoria e Historia nos sugieren que la respuesta a este interrogante no es tan simple, ya que muchas veces la historia hace blanco en la memoria desarticulando los mitos erigidos a base de fijaciones, desplazamientos y omisiones selectivas; minados además de anacronismos y falsedades. “Todos los seres humanos, todas las colectividades y todas las instituciones necesitan de un pasado, pero solo de vez en cuando este pasado es el que la investigación deja al descubierto” .
Digamos además que aunque ambos registros mantienen estrechas relaciones , la memoria hace carne en los individuos de manera directa. Es sostenida por individuos que han vivido los sucesos rememorados (o creen haberlo hecho). Su lugar móvil de anclaje es la estructura de sentimientos a la que se refiere Raymond Williams . Es emotiva y mudable sin ser consciente de sus reinscripciones sucesivamente transformadas. Puede hundirse en períodos de latencia que estallan (no siempre) en bruscos despertares, buscando el exorcismo de la angustia producida por el trauma. Siempre “lo vivido de un recuerdo depende en gran medida de la situación emocional en la que se genera” . Percibido las más de las veces como un fenómeno individual, la significación de los recuerdos solo encuentra su marco de intelección en los procesos colectivos de la comunidad imaginada a la que el individuo pertenece. Aclaremos que tomamos esta idea de comunidad imaginada de Benedict Anderson , imprimiéndole un sentido propio; ya que la aplica a La Nación para poder explicar el emergente ideológico de los nacionalismos. Sin embargo, entendemos que su definición puede ser utilizada con grupos menores, cuyas memorias en pugna se encuentran contenidas en los contextos nacionales más amplios. Dice Anderson: “Es imaginada porque aun los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión. (…) De hecho, todas las comunidades mayores de las aldeas primordiales de contacto directo (y quizá incluso estas) son imaginadas. Las comunidades no deben distinguirse por su falsedad o legitimidad, sino por el estilo con el que son imaginadas”.
Por su lado, la historia es un intento de reconstrucción “siempre problemática e incompleta de aquello que ha dejado de existir, pero que dejó rastros. A partir de estos rastros, controlados, entrecruzados, comparados, el historiador trata de reconstruir lo que pudo pasar y, sobre todo, integrar esos hechos en un conjunto explicativo” . La historia de esta manera, hace carne en los seres de manera oblicua. Necesita de la reproducción sistemática, de la investigación y la pedagogía; y por lo tanto, de un ejercicio intelectual consciente (pero posible) para perdurar; mientras que la memoria es efímera, transitoria, pues desaparece con los individuos que la portan. Solo permanece (de manera transfigurada) cuando logra convertirse en algún tipo de relato histórico.
La imposibilidad de narrar hace imposible toda transmisión de la experiencia. No hay experiencia sin narración; y sin experiencia no existe posibilidad de re-actualizar la situación pasada para vislumbrar el sentido pleno de nuestro presente. Por ello, cuando la hondura del trauma convierte al testigo o a la sociedad en una fortaleza vacía , la táctica del terror ha instituido como vencedor a un determinado proyecto político. La plaza de su conquista es un espacio sin imágenes ni palabras, habitado por la angustia y la desolación. Por ello hay que tener sumo cuidado, pues “las meras figuras del horror, aisladas del contexto histórico, no bastan para el recuerdo: más bien espantan nuevamente” .

De esta manera, los criterios de la disciplina histórica, entran muchas veces en contradicción con las narraciones de la memoria. En el caso de la historia argentina reciente, estas narraciones son producto de la derrota armada, política o cultural, y de la crisis de identidad de amplios grupos, y tiene que ver, en muchos aspectos, más con el ansia de reivindicar actuaciones que con revisarlas.
Aquí es donde actúan los olvidos deliberados que instrumentalizan la memoria.
Si bien en la disciplina estos olvidos también son frecuentes, ya que la política, la ideología y las relaciones de fuerza la rigen; la historia se ocupa de un espacio y un tiempo mayor que el de la memoria de los actores (sujetos si prefieren) que protagonizaron los sucesos. El de la historia no debe ser el espacio “extendido” de la universalización de los propios valores. Debe ser el del espacio “extenso” que busca las fracturas y las continuidades de nuestra sociedad, y por lo tanto de todos los grupos que la componen. Los relatos de los testigos deben ser un objeto de análisis integrado a la red social que les da y les dio significación. Esto es ineludible para que no queden como mero objeto de recuerdo, o como reivindicación de un pasado glorioso a pesar de los errores que condujeron a la derrota, y que viene a ser explicada solo por el salvajismo y la crueldad (real y cierta) de los genocidas que condujeron el proceso dictatorial.
El proceso vivido fue posible porque la violencia estatal o extra-estatal argentina hunde sus raíces en una historia más profunda que le da sentido, y que no se reduce a la alineación de unos pocos fanáticos o los sueños de cambio de grupos más extensos.
Por otra parte, la compulsión a un recuerdo impuesto, con sus imprecaciones muchas veces destempladas que tienen como fin el instalar un entrenamiento memorístico obligatorio; se convierte en principio ineludible de pertenencia plena para determinados grupos autoerigidos como guardianes de la Historia/historia (con mayúscula y minúscula). Esta guardia autoproclamada que se lleva adelante propiciando un movimiento de “fijación” de las narraciones y no desde un ejercicio crítico de la historia; expropia la memoria y cobra una dimensión política narcotizante pues (contra lo pretendido) vacía la potencialidad que la memoria pueda tener como instrumento explicativo del presente. Recordar no consiste en erigir monumentos o pintar eslóganes que nos señalen con su presencia que algo ha existido. El “mausoleo externo puede transformarse en un depósito pasivo aunque constante, siempre presente a la mirada distanciada: [ya que] una vez objetiva, hecha escultura, la memoria ya no necesita de los cuerpos resistentes para que la mantenga viva, dándoles con su recuerdo un sentido a los actos y al proyecto de la propia existencia” . El deber de recordar, entonces, no debe primar por sobre el de conocer y razonar. La memoria no es en sí misma un instrumento probatorio de reconstrucción cierta; y las “ceremonias” ritualizantes de la memoria son eventos frente a los que conviene estar en guardia, pues pueden abolir la “toma de distancia” que todo ejercicio crítico necesita.
La cercanía temporal de los hechos sin dudas dificulta esa “toma de distancia”. Indagar en la historia reciente es una tarea ardua. Los actores (y el mismo investigador) están atravesados por los acontecimientos, y por ello a menudo no resulta fácil encontrar el espacio para una perspectiva crítica. Las más de las veces, los ingenieros del trauma conviven con las víctimas de su accionar, manteniendo una presencia sombría. Pero aun más activa, pujante y amenazadora suele perdurar la potestad de las instituciones que los produjeron o apuntalaron. Los sectores que tradicionalmente las dominan, con asiduidad quedan a salvo de un criterio social que no los incluye como cómplices ciertos del terror implantado. Y suelen ser grupos que atesoraron bien la experiencia de hacer sentir el peso de su poder…


Pero la proximidad temporal también tiene sus ventajas. Frescas están las versiones, y una pluralidad de interpretaciones cohabitan desafiando los relatos oficializados. Finalmente, el tiempo no ha sumado al poder su capacidad desintegradora.
El ejercicio de la historia se torna así de suma importancia en la batalla que entablan las memorias en pugna, ya que nos encontramos frente a dos tipos de pasado. “El pasado vencedor [que] sobrevive al tiempo” y que tiende a consolidar su relato como vencedor; y “El pasado vencido [que], por el contrario; desaparece de la historia” si no logra transformarse en narración. “Hay un pasado que fue y sigue siendo, y otro que fue y “es sido”, es decir, ya no es” .
Memoria e historia juegan pues roles específicos. Los grupos no ejercen el deber de recordar lo que para sus intereses es contradictorio o no tiene sentido. Además, es necesario escribir la historia situando a las memorias en un espacio de escala más amplia que el local o nacional, así como también en un “tiempo largo” transgeneracional, para entender como se gestó el proceso que parió el terror y el trauma. Hace falta volver manifiestas las zonas grises de la sociedad evocadas por Primo Levi , para mostrar la banalidad sobre la que el mal suele, entre otras cosas, disfrazarse de ejercicio burocrático, y reclamar luego, figuras exculpatorias como el “algo habrán hecho” o la "obediencia debida”.
En cualquier caso, ni la memoria ni la historia son reparadoras como sostienen muchos. Solo el juicio y castigo a los culpables lo es. “El recuerdo acerca de lo que pasó o la necesidad de silenciarlo pueden ser formas de otorgar identidad a una comunidad o grupo social así como a la nación. Ambos, recordar u olvidar colectivamente [en forma de memoria o historia] son siempre construcciones, son pedazos, retazos que se juntan o se borran, pero nunca ingenuamente” . 
 Pablo Lo Presti


domingo, abril 17, 2011

TEODORA: La emperatriz feminista

"Aunque morir es la condición de nacer, es insoportable pasar del poder imperial a la ilegalidad. Dios no permita nunca que se me prive de la púrpura; no sobreviva yo al día que se me deje de aclamar como emperatriz. Si lo que quieres, emperador, es seguridad, eso es fácil de conseguir. Disponemos de dinero en abundancia; está el mar; están nuestros barcos. Pero ¡cuidado!, no vayas a descubrir, una vez a salvo, que habría sido preferible la muerte. Prefiero la vieja máxima: «La púrpura es un bello sudario»."

  (palabras de la emperatriz Teodora) 

  Procopio, B. P. I, XXIV 35-38





EL IMPERIO BIZANTINO: Mientras en Occidente la invasión de los bárbaros terminó con la unidad política, en Oriente, el Imperio Romano se mantuvo intacto y sobrevivió durante mil años más. Constantinopla, su capital, emplazada en la antigua colonia griega de Bizancio, contaba con una excelente situación económica que le permitió mantener un ejército bien dotado y una administración eficaz. Con estos elementos consiguió superar y desviar los ataques exteriores. La historia del Imperio Romano de Oriente comenzó en el año 395, cuando Teodosio el Grande dividió el imperio entre sus dos hijos, y a Arcadio le asignó el bizantino. En el siglo VI surgió un emperador que soñó con unificar el antiguo Imperio Romano y dedicó sus esfuerzos a lograrlo.  “la renovación imperial” Justiniano (527-565), que pertenecía a una dinastía de origen macedónico, considerada a Bizancio como la única sucesora legítima de la grandeza de Roma. Intentó recuperar la unidad romana y para ello atendió dos aspectos fundamentales: la reconquista de los territorios occidentales y el fortalecimiento del poder real.


LA EMPERATRIZ TEODORA Y SU SÉQUITO
En este mosaico de la iglesia de San Vital de Ravena se representa a la emperatriz Teodora junto a sus damas y sacerdotes en una escena muy similar a la de su esposo Justiniano junto a su séquito. Sin embargo, en esta podemos advertir una menor rigidez así como la introducción de elementos paisajísticos por medio de objetos esenciales. Teodora aparece cubierta con la venera, que simboliza el universo. La cortina entreabierta hace alusión a la Iglesia, en cuyo interior se encuentra la fuente de la Gracia de la que emana el agua bendita que proporciona la salvación.

La iglesia de Santa Sofía, la Divina Sabiduría o Hagia Sophia, dedicada a la tercera persona de la Trinidad, es una de las obras más sublimes del arte bizantino. Fue construida del 532 al 537, durante el mandato de Justiniano I en Constantinopla, capital del Imperio bizantino (hoy Estambul, en Turquía). Sus arquitectos, los griegos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, cubrieron el edificio, de planta casi cuadrada, con una cúpula central sobre pechinas. Ésta reposa sobre cuatro arcos, sostenidos a su vez por cuatro columnas. Dos semicúpulas hacen de contrafuerte de la cúpula central y los muros abiertos están asegurados por contrafuertes. Posee además unos bellos mosaicos bizantinos. La construcción definitiva se llevó a cabo sobre la primitiva basílica de Constantino entre el 532 y el 537, durante el reinado de Justiniano, en el periodo conocido como "Primera Edad de Oro". Sus arquitectos realizaron un diseño sin antecedentes, tomando elementos conocidos (planta basilical y rotonda), pero que se unen en una estructura nueva.

 Santa Sofía domina la silueta de Estambul como una potente ciudadela. 


Teodora, de cortesana a emperatriz de Bizancio


Se cree que Teodora nació en alguna parte de la costa asiática de Turquía, en el siglo VI d.C. Su familia de clase humilde, estaba constituida por sus progenitores y otras dos hermanas. La familia se había trasladado a la capital del imperio, Constantinopla donde Acadio, el patriarca de la familia, había conseguido trabajo como cuidador de los osos del hipódromo de la facción conocida como los Verdes, lo que supuso para la familia salir de la miseria. Pero la estabilidad familiar duró poco, ya que Acadio murió pronto y la madre casada de nuevo, se vio obligada a acudir con sus hijas vestidas de suplicantes al hipódromo y rogar por la ayuda de las facciones del hipódromo interrumpiendo una carrera en la pista central. Esta vez fue la facción de los azules la que dio trabajo al padrastro de Teodora, con lo cual, la familia siguió vinculada al hipódromo. Como camino a la situación de pobreza de las niñas ligadas al hipódromo, su única salida era el teatro o la prostitución, cuyos conceptos venían por aquel entonces a ser sinónimos.
La primera hermana en tomar el camino del teatro fue Comino, Teodora ayudaba en la puesta en escena como su asistente, transportando el taburete sobre el que su hermana se sentaba en sus representaciones. Pero llegó un día en que su papel dejó de ser secundario y debutó también en el teatro, su especialidad eran los chistes obscenos, las contorsiones y sus contoneos en el escenario ligeramente cubierta de ropa. Pero hubo un número especial que la hizo destacar sobre las actuaciones del hipódromo en el que se presentaba desnuda ante el público, se dejaba caer al suelo con las piernas abiertas, mientras unas esclavos esparcían grano de cebada sobre su cuerpo y empujados por los esclavos los gansos devoraban los granos sobre su cuerpo mientras Teodora fingía excitación con cada uno de aquellos picotazos.

Alcanzado su gran éxito en el teatro, Teodora se convirtió en una celebridad y como tal era la invitada de toda fiesta que se preciase. Su fama a la hora de satisfacer a anfitriones e invitados era por todos conocida y con 16 años se convirtió en la prostituta mejor pagada de Constantinopla. Alcanzado el éxito y para evitar pagar una cantidad de sus ganancias a la facción azul, junto con su amiga Antonina, y otras dos prostitutas abrió su propio burdel en la capital.
En la cima de su éxito, conoció al recién nombrado gobernado de Pentápolis, si fue amor o ambición, el caso fue que lo abandonó todo por seguir a aquel hombre convertida en su amante oficial. La relación fue un auténtico fracaso y fruto de ella nació una niña, que hubo de abandonar en su regreso a casa.

Fue en esta época en la que se produjo un cambio total en su vida. Conoció a Severo, ex-patriarca de Antioquia, que roma había separada de su cargo por defender el monofisismo, que sostenía la existencia de una sola naturaleza divina, Cristo. 
Tras 3 años de ausencia, Teodora volvió de nuevo a Constantinopla. Su amiga Antonina, era por entonces la amante del famoso general Belisario, amigo del sobrino del nuevo emperador, Justino. Sin embargo se cree que durante esta época Teodora ya se había retirado de la prostitución, no acudía a fiestas ni aceptaba la compañía de hombres y se pasaba los días hilando en la rueca. Sin embargo, si aceptó conocer a Justiniano, el sobrino del emperador. Justiniano no tardó en enamorarse de Teodora y de convertirla en su amante. Al poco tiempo Justiniano la elevó asombrosamente a la categoría de patricia. Sin embargo, Teodora quería legitimar su matrimonio, pero la ley era inflexible a este respecto y estaba prohibido que tanto prostitutas como artistas de teatro se casasen con nobles. En este punto la emperatriz Eufemia, pareció dispuesta a impedir semejante aberración por lo que tuvieron que esperar a la muerte de esta para que el emperador Justino diese su consentimiento derogando la ley que impedía los casamientos entre distintas clases. 3 años más tarde, Justino empieza a compartir la carga de gobierno con Justiniano, unos meses después muere. Teodora se convierte en la emperatriz consorte a lo 27 años de edad.
Una vez que Justiniano hubo alcanzado el poder, el papel de Teodora no se limitó a sus labores de mujer discreta. Su influencia sobre el emperador la llevó a la renovación del derecho romano “Corpus Juris Civilis” en las que parecía reflejar el largo periplo de las injusticias y padecimientos que pudo haber sufrido la  emperatriz. Entre las novedades que incluía la ley, destacan aquellas que defendían la igualdad de la mujer, el derecho al divorcio, la imposición de penas para los violadores, el derecho al aborto o la prohibición de la prostitución forzosa, creando planes de rescate para jóvenes prostitutas y rehabilitándolas para otros oficios. También promulgó la ley que permitía a las mujeres ser propietarias y mejoró el sistema de salud femenino, se castigó el maltrato a la mujer y la igualdad del derecho de los hijos legítimos e ilegítimos ante la ley, incluido el derecho de herencia.
Pero los altos impuestos para la financiación de las grandes obras del imperio, entre ellos el templo de Santa Sofía y los excesos cometidos por los funcionarios llevaron a la rebelión del pueblo. Justiniano estaba dispuesto a huir de Constantinopla pero Teodora se opuso y Belisario, el ahora marido de Antonina, puso fin a al rebelión.
Después de 16 años en el poder, en el año 548, murió de cáncer de mama a los 40 años y su cuerpo fue enterrado en la iglesia del Santo Apóstol. Fue beatificada por la iglesia ortodoxa, convirtiéndose en santa. Su sobrina Sofía, casada con el sobrino favorito de Justiniano, se convertiría en la próxima emperatriz de Constantinopla.

Teodora fue gran legisladora, se encargó de dictar diversas leyes de corte feminista que protegieron ampliamente los derechos de la mujer.

-De ella salió la primera ley del aborto que se conoce.
-Mejoró la ley del matrimonio que daba máxima libertad incluso para cometer bigamia.
-Protegió del castigo al adúltero o la adúltera.
-Permitió el matrimonio libre entre clases sociales, razas o religiones.
-Permitió que la mujer se pudiera divorciar libremente.
-Prohibió la prostitución forzosa.
-Instauró la pena de muerte por violación.
-Reglamentó los burdeles para evitar abusos debiendo estar regentados por las propias mujeres.

Sin embargo, también cabe atribuirle algún exceso como la exigencia de impuestos abusivos a la población para financiar obras faraónicas como la catedral de Santa Sofía, al igual que una actitud cruel con los opositores al régimen imperial.



lunes, marzo 07, 2011

"EVA"


No eras rubia
como durante siglos te retrataron insolentes
los dominadores.
No viniste a distraer la soledad de ningún señor
sino a beber hasta el final tu propia soledad.
Ningún ser superior te arrojó del paraíso.
Al contrario, desde el tórrido infierno que habitabas
conjuraste a tus dioses
con sus prometidos paraísos,
faro para tus naufragios.

Ningún ser superior te condenó a la obediencia.
De eso se encargarían, con el tiempo,
los hijos que pariste.
Nadie te alcanzó graciosamente los frutos,
los halló tu paciencia
y tu osadía.
Como así la morada,
la sólida, o la vulnerable
morada, donde
entre varones erráticos
permaneciste.

Cómo alcanzarte en el instante
del placer, gratuito y feroz,
cómo
en la razón de los grandes
y los pequeños dolores
que dignamente sobrellevaste.
Una mujer de piel oscura
agobiada por su prole,
como la muchedumbre de mujeres que hoy fatigan
los caminos
de las orillas del mundo.

Era ella nuestra madre,
nuestro origen, bello y terrible.

Marta Vasallo
Marta Vassallo nació  en Buenos Aires. Es licenciada en Letras y ha ejercido sucesiva o simultáneamente la docencia, la traducción y el periodismo. "Eva" pertenece a su libro Eclipse parcial, de 1999.


Según un artículo de la revista Time de junio de 1987, los arqueólogos consideraron en ese momento que el esqueleto humano más antiguo que se conozca era el esqueleto   de "Lucy", hallado en África oriental, con indicios de que"ya paría de modo humano"   

8 de MARZO: "DÍA DE LA MUJER"

AZUCENA VILLAFLOR

"Ni cortando esa flor pudieron terminar con la primavera"

cecilia de vicenti, la hija de azucena villaflor, fundadora de madres, en el juicio por la esma

"Papá murió de tristeza, esperando"


"Cecilia contó después una parte de la historia de su madre, esa que empezó el 30 de noviembre de 1976 con el secuestro de su hermano Néstor. Un grupo de tareas lo secuestró en la casa. Llegaron y lo esperaron porque sólo estaba su mujer. Se llevaron a los dos después de golpearlos, y todavía estaban con vida. Néstor solía llamar todos los días a Azucena o visitarla. Ese día no lo hizo. “Mi mamá se empezó a preocupar.” Un vecino les contó, otro poco lo hizo la dueña del lugar que alquilaban: “Mi mamá a partir de ese momento empezó a estar llorosa y triste, pero a pesar de eso hizo todo: empezó a ir a las comisarías, hospitales, logró que un abogado le firmara un hábeas corpus: la vida de mi mamá cambia, su actividad empezó a ser ir a lugares donde les decían que iban a tener novedades”.
Para el mes de abril se encontró con un grupo de madres y de personas en la Vicaría Castrense. Marcos Zucker estaba muy triste. “Y mi mamá dijo públicamente que deberían encontrarse en la Plaza de Mayo, que era el lugar donde tenía que presentarle a Videla un petitorio para que les dijeran qué estaba pasando con cada uno de los hijos.”
Como una fecha que no se borra ni se cambia, Cecilia repitió la fecha del 30 de abril: era sábado, dijo, catorce mujeres se reunieron en la Plaza de Mayo. “Ahí se dan cuenta de que un sábado no tenía sentido, que debían verse un día de semana; una de las madres dijo que viernes no porque era día de brujas y a partir de ahí se instauró los jueves: todos los jueves se instalaron en la Plaza de Mayo.”

Cecilia iba a la escuela secundaria. En la plaza había cada vez más madres. Alguna vez, ella se encontró con alguna en su casa. Entre ellas, María del Rosario Cerrutti y Nora Cortiñas, charlando y preparando actividades.
“Hasta ese momento mi mamá era un ama de casa que se ocupaba de sus hijos y del marido. Siempre preparaba la comida al mediodía, o la encontrabas cebando mate a la tarde y ayudando con las tareas escolares y extraescolares, pero a partir de ese momento al mediodía me dejaba la comida preparada y salía a tener su actividad. Iban a muchas iglesias a hablar, me acuerdo de Novak en Quilmes.”
Alrededor de octubre, en la Iglesia San Nicolás de Bari, le presentaron a Alfredo Astiz como Gustavo Niño. “Le dice que tenía un hermano mellizo desaparecido, que se llamaba Horacio y que su mamá no podía venir a Buenos Aires porque estaba muy enferma.” A partir de ahí, “Astiz se infiltra en las madres, gana cariño porque tiene más o menos la edad de Néstor y de los hijos de las madres, lo cuidaban, le decían que no se expusiera, que los varones mejor era que no vayan, que mejor era ser madre, que a las madres no les va a pasar nada”.
Como lo contó tiempo atrás María del Rosario Cerrutti, un día, mientras preparaban una actividad, Astiz no tenía dónde quedarse a dormir. “Mi mamá le dice a mi papá si se podía quedar en casa porque la actividad era al otro día temprano.” Carmelo dijo que no. De ninguna manera. Que Azucena entraba y salía de la casa, pero que en la casa había una hija adolescente, que no se podía quedar ningún varón.
Cecilia no sabe si fue mejor o peor. Peor, porque si Astiz se hubiese quedado ahora podría reconocerlo. Pero por otro lado cree que así fue mejor: “Haber dormido con un torturador en la casa debe ser terrible”.


En octubre de 1977 un grupo de madres cayó en una emboscada. Las subieron a colectivos y las llevaron detenidas a una comisaría. Les preguntaron una por una quiénes eran y qué estaban haciendo. Todas respondieron que estaban buscando a los hijos desaparecidos. Mientras tanto, una madre avisó a la familia. Carmelo fue a buscar a Azucena y empezó a decirle que se tenía que cuidar. “Mi mamá firmaba todo con su nombre y apellido, ponía la dirección de mi casa, mi papá le decía que se cuidara que tenía otros hijos además de Néstor, pero ella decía que no, que tenía que buscar a Néstor y saber qué había pasado con él.”
El 8 de diciembre se hace el operativo en la Iglesia de Santa Cruz en el que secuestran a Alice Domon pero además a dos de las madres, Esther Careaga y María Ponce de Bianco. El 10 iba a salir la solicitada con la primera lista de nombres, apellidos y DNI de las personas que buscaban. Azucena no dijo nada en su casa: “El viernes fue un día con mucha actividad, a la tarde estuvo con mi tía cebando mate, alrededor de las ocho de la noche llegó Aida Sarti y se puso a conversar con mi mamá”. Cecilia y Azucena la acompañaron después a la esquina de Mitre. “La cara de mi mamá no era la misma, tenía los ojos más salidos, cara de preocupación, ojos llorosos, yo esperaba a las diez de la noche porque empezaba una novela de Migré, y le digo: ‘¿Mamá. qué te pasa, estás rara?’”. “Lo que pasa”, le dijo Azucena, “es que se llevaron a un grupo de madres de la Iglesia Santa Cruz pero no sé cómo contárselo a tu padre. A la mañana, cuando te levantes a cebarle mate antes de que se vaya a trabajar, se lo decís”, le dijo su hija. Al día siguiente, su padre se fue a trabajar, Azucena salió a comprar el diario con la solicitada, compró facturas y volvió a la casa. Golpeó la puerta del cuarto de Cecilia: “Me dijo: ‘Nena. ¿qué querés comer?, ¿carne o pescado?’. Yo le dije pescado, y ella me dijo: ‘Qué suerte, así voy a comprar otro ejemplar del diario porque éste salió borroso’”.
A Azucena la secuestraron cuando cruzaba la avenida Mitre. Un grupo de dos autos y ocho hombres la encerró. Trató de resistirse. Un colectivo de la línea 98 intentó parar para ver qué pasaba, pero apuntándolo le ordenaron seguir de largo. La señora que ayudaba en la casa despertó a Cecilia diciéndole que habían “levantado” a la madre. Ella que no entendía que levantar era lo que era, pensó en cambiarse y salir a Mitre para ver un accidente. Y Elvira le dijo: “Se la llevaron a tu mamá como a tu hermano”.

Carmelo murió antes del retorno de la democracia. Nunca supo qué pasó con Azucena. María del Rosario los visitaba los sábados a la tarde, les contaba novedades y Carmelo se sumó los jueves a las rondas de las Madres. “No podía soportar la vida sin mi mamá –dijo Cecilia–: todos los días creía que iban a venir, que se la habían llevado para darle un susto porque no tenía militancia más que en la búsqueda de saber qué había pasado con sus hijos, así que se muere de tristeza.” Era habitual encontrarlo a las tardes sentado en la puerta de casa, mirando a la avenida Mitre, llorando y esperando que Azucena volviera.
En ese ir y venir del juicio, alguien le preguntó a Cecilia poco más sobre su madre. Le dijo “perdón por la pregunta, pero ¿cómo era su madre?” Era un abogado de la querella. Cecilia contó cómo organizaba en el barrio a los vecinos para conseguir cosas como el gas natural o que cuando desapareció Néstor levantó firmas entre los vecinos para que le ayudaran a decir que era un muchacho trabajador, buen vecino y solidario. “Creo que así fue, que lo que hizo por Néstor lo hubiese hecho por otros: era mujer de armas tomar, que no se iba a quedar quieta.”


por Alejandra Dandan
Fuente: 
Diario Página/12  26/11/2010